VIERNES DE LITERATURA - CUENTOS INÉDITOS - #ENVÍANOS EL TUYO
TORREON Y ORGEON – HERMANOS DE COLOR
Nadie sabía cómo ni cuándo aquellos visitantes pisarían el suelo de torreón (Muchos ni siquiera sabía que vendrían), pero sí, hasta el más despabilado terminó con la plena certeza de cómo, de un solo chivatazo se esfumaron entre sus ojos o lo que fue peor, entre su presente. El egoísta y esclavista Flavio, de apariencia re compuesta, carrilluda y rolliza, muy humana por cierto, permanecía delirando y con constantes batallas mentales en las que se cuestionaba; -- ¿ahora que no están esos negros quien nos hará el trabajo sucio?, ni para sobrevivir sirven esos holgazanes ahh, renegaba; rascándose la señora panza que no le dejaba ver más allá de su ombligo en erupción, y balbuceaba asimismo mientras se engullía el escaso cabello que acechaba a sus orejas: -- ¿Y si me vuelo con el dinero de las contribuciones?, ya quisiera ver yo cuánto durarán sin esclavos esos atenidos, aunque no creo que mucho -- pensaba en voz alta mientras pasaba entre soplos las hojas de una guía de viajes. --¡¿Maldito virus porque se los llevó?! Exclamó nuevamente; mientras que su alarido recalcitrante, conmemoró en diamantina el día en que su autor quemó el mayor número de calorías, (el 3 por ciento de 100).
Para enterarme de lo que sucedió, tuvieron que apagarse las luces del planeta, de tajo y sin aviso, mientras que se armó el bochinche entre la multitud, como cuando la cigarra más avispa y chismosa descubre una alevosía entre su bandada. Un adulto preguntó con voz angustiosa y quebradiza: -- ¿¡que pasó!?, ¿¡me morí y ya estoy en el infierno!?, querida donde estas, ¿estás con Grecia?¡“pum”, sonó un recio golpe contra la debilucha patica de una mesa nonagenaria, gritaron de dolor; -- ¡ay mi Dios! (Cómo será donde aquella pata haya sido bien fortachona) y una voz infantil e inocente se filtró haciendo un gran berrinche; -- ¡mamá, papá! -- tranquila hija vamos a estar bien, es solo un eclipse de sol, dijo la primera voz que sonó, alcanzándose a percibir cómo sus gesticulaciones se combinaban con el veneno letal de la madera, pero más allá de estar en lo cierto, a cinco saltos de rana de aquel lugar se coló un rugido bestial, que acrecentó aquel ambiente de terror que ya de por sí, generaba la carencia de luz.
Otra voz más senil y temblorosa, entró con cierto esfuerzo en la conversación; -- eso no es tan sencillo joven, estamos recogiendo nuestro karma, aún recuerdo que en el cantón militar nos exigían resultados, y los trataban como si fueran cosas, ¿ahora se mueren y pasa esto?, no es para nada una casualidad. Hasta este momento, se empezaban a tejer las primeras hipótesis de lo que sucedió, puntos extraños en el cielo, Torreón se encontraba sumido en una profunda oscuridad, y en cada rincón del planeta gobernaba el caos, ¿Qué?, Un revolucionario preguntó como si hubiese escudriñado dentro de mis pensamientos; “¿Dónde está Flavio?, ¡donde está ese líder incompetente!, ¡Queremos Soluciones!”, exclamó en dos ocasiones; cuando súbitamente empezó a aumentar aquella ola de reclamaciones, para ser más exactos, como si se tratara de un coro infernal, se formó un intenso abucheo en el cual no se distinguía qué voz era la más privilegiada, qué dialecto resultaba ser el más distinguido (solo había uno por cierto) o mucho menos, en qué rostro se encontraba la expresión corporal más inconforme de la jornada.
De una manera muy oportuna, desde la distancia, alguien respondió a la pregunta del renegado mientras sostenía una bocina de pilas obsoletas; (sonido amplificado) -- Probando Sonido, ¡Atención, Atención!, Mi nombre es Fenicio Ruiz Elsincero, solía ser el Consejero de Gobierno, yo trabajaba para él. Antes de esto, estaba a punto de renunciar, porque él hizo caso omiso a mis sugerencias, y esclavizó a los seres (…), el auditorio, se impacientó diciendo; -- ¿Qué quieres decir consejero?¿Entonces fuimos atacados por seres de otro planeta?, sí, lo que oyeron hermanos, el muy condenado, antes de que sucediera todo, vivía impaciente porque como todos saben, el virus nos mató a todos los esclavos nativos, y el muy perezoso, no fue capaz de acostumbrarse a esa nueva vida (…) En Torreón no había trabajo rudo, al menos no para los inservibles blanquecinos, que ni siquiera, tenían la intención de expandirse a lo largo del mapa, no cosechaban ni siquiera su propio alimento y permanecían apretujados en una pequeña falda de tierra, que vestía con desdicha el monstruo de la esclavitud, cientos y cientos de hermanos torreones, que fueron dotados con un color especial, luego de todo ese suplicio fueron galardonados con la muerte, o ¿es que se le podría llamar vida a vivir soterrados en la tierra?.
¡Shiut!, se le escapó una bala al invento ultra patentado del científico loco, (Un sonido de alta frecuencia), la multitud la intentó esquivar hincándose de rodillas durante cuatro segundos mientras estrujaban sus manos en sus antenas. Después de eso, buscando morigerar esa incomoda sensación de turbulencia, atinaron a cerrar y abrir sus bocas como vacas glotonas tratando de alcanzar aquel punto de equilibrio, pero el llanto desenfrenado de los niños sin padres no les facilitó esa tarea.
Sin siquiera disculparse el sabiondo repitió con una voz nasal y encajonada mientras se acomodaba con arrogancia las gafas de vidrios extra gruesos; -- mi más reciente descubrimiento indica que un cuerpo extraño obstaculizó el sol, generando una leve variación electromagnética en la dinámica de las ondas, que impidieron el paso de los rayos infrarrojos y ultraviole (…) y entró de repente una voz cándida e inocente que le interrumpió afirmando; ¡abuelito mira la sandía gigante está tapando el sol!, y tan solo por un instante, los adultos dejaron de lado su preocupación y sonrieron a carcajadas por aquella ocurrencia, mientras que por allá bien en el fondo gritaron, ¡Callen a ese charlatán!, ¡El niño no se pone con rodeos!. No se sabe si aquel “charlatán” fue el que recibió las primeras ondas zeta, o las primeras señales gravitatorias que nos conectaba con otros mundos, tampoco lograremos saber, si él fue quien aconsejó al desaparecido Flavio, de que era una buena idea esclavizarlos; aunque si fuese él, no me sorprendería. ¿Pero cómo saberlo? Después de la sermoneada no se le volvió a escuchar.
“Este planeta cuanto más cerca creyó estar de la ciencia, más lejos estuvo de la tierra”, reflexionó la doña victoria, iluminada desde su balcón mientras se aplicaba menjurjes para la cara, -- SSS (Sonó el Spray). – Jum que tal esa descarada dijo una voz anónima, mientras que en el mismo momento se manifestaba la mama de un gamer hiperactivo; -- Y ese tal Flavio porque no nos preguntó si queríamos esclavizar a los visitantes, ¿Y qué tal si venían en son de paz?, ¡Encontrémoslo y démoselo a los alienígenas!, es culpa de él después de to (…), shuuuusssssssss, un viento abrumador surgió de la nada y enfrió la temperatura en forma precipitada, asimismo la ventisca removió de los buzones de las casas toda la correspondencia represada, que para sebitas estaba repetida, pues tenía el mismo título extravagante de color vistoso que decía: ¡socialización!, “Recordaba el Joven mientras intentaba revivir la pantalla de juegos”.
Luego de un buen rato, el desparpajo de personalidades se acorraló entre un pequeño arcón que cargaba un ilustre sujeto del cual, le saltaban a la vista unas alhajas costosas, inmediatamente una diana de vibrato notable sonó sosegando a la multitud, tun tu tun tun tun, la voz de un representante de una organización desconocida exclamó; -- ciudadanos y ciudadanas somos el Grupo Resplandor formado secretamente desde su constitución por las 5 familias más acaudaladas del planeta, (Fleyer, Bayer, Mueller, Sueyer y Carter). Hoy revelamos nuestra identidad al mundo, en cumplimiento del estatuto interno de la orden que en el vigésimo séptimo artículo contempla: “El día en que el mundo amenace destrucción, todo nuestro grupo saldrá de su cascaron”. ¿Pero en su estatuto no previeron un apocalipsis ciego?, se preguntó un analítico, mientras que el meditabundo, reflexionaba en una voz baja: -- ¡Estos ricachones se presentan cuando ya nadie puede verlos! ¿Ya para qué?, ¿ven que el dinero no puede comprar todo?, en ese momento, la muchedumbre se soslayó en improperios decadentes en contra de aquel grupo, dentro de las detracciones más escuchadas puedo resaltar; ¡Cómo siempre ocultándonos cosas!, ¡Tanto tiempo vivimos metidos dentro de una burbuja! ¡Responda Gobernante de pacotilla!, ¡Abajo Flavio! ¡Abajo Grupo Resplandor!, pero para ese momento tardío, aún nadie daba razones de donde estaba el tal Flavio, o a donde se esfumó con el dinero de las contribuciones o, -- ¿Será que se lo llevaron los de arriba?, preguntó una mujer que sostenía en su mano un libro de enigmas que ya no podía leer, y sin mayores escrúpulos, uno de los miembros del grupo resplandor superó aquella humillación colectiva en la que se denotaron sus limitaciones, ofreciendo una serie de explicaciones que giraban en torno a teorías conspirativas; -- Dictamen Oficial - Lo que pasó fue desde hace unos tres meses, el asociado Flavio con número de inscripción a la orden 122 – C.F de ocupaciones; político y catador de vinos, venía recibiendo unas señales de origen desconocido, las cuales estaban siendo codificadas por el departamento de investigación científica de Torreón, en desarrollo de un programa ultra secreto que estaba siendo liderado por un científico que se veía bien avispado, un tanto loco, pero a la señora Lucrecia le pareció que tenía una foto en su HV un tanto curiosa, igual al final esa fue una platica perdida, pues nunca entendimos que decían esos mensajes, sólo supimos que eran provenientes de un planeta llamado Orgeon, y a juzgar por su foto, suponíamos que debían ser buenos para el trabajo, eran negritos como los nuestros. La organización solamente encargó unos cuantos para llevar. En ese momento, la secretaria más chismosa del palacio nacional, apareció de la nada y le arrebató de las manos del consejero aquel amplificador, y habló con una voz tórrida y agitada; --Yo – haa – Yo lo vi todo – exhaló con fuerza como si acabase de correr una maratón -- disculpen el retraso pero hasta ahora me desperté – suspiró con fuerza -- estaba como que desmayada, resulta y pasa, que un rayo duro cayó en la terraza del palacio y aparecieron unos seres de color oscuro. En ese momento, Flavio tiró una revista que tenía en la mano y se puso de pie restregándose las manos. Cuando llegó a ellos, les disparo con pistola de red y les tapo la boca, me parece que dijo; como mandados del cielo, y agradeció a la divina providencia, a partir de ahí no me acuerdo de nada, lo digo sinceramente ya que no tengo porque cuidar el puestico.
Desde ese momento, y en adelante, Torreón continuó prolongado en esa noche anticipada, la confusión, las bajas temperaturas, los vientos con su marcado trastorno de bipolaridad, acrecentaban aquel ambiente de desconcierto que no permitía conocer lo que pasó. Pero como cuando el juego parece perdido, alguien de su manga sacó el haz que suponía ser la solución para todas sus desgracias, el cual parecía ser una idea muy conveniente para los presentes; -- Hermanos, pidamos unas disculpas sinceras en nombre de torreón, y prometámosle a los visitantes que nunca más esclavizaremos a nadie. Tras de ello, empezaron a insuflar una y otra vez una barra un tanto pegadiza, ¡Luz para Torreón Aprendimos la Lección!, pero nadie respondía, hasta que al cabo de unos minutos, por fin el representante de Orgeon habló por medio de un dispositivo que en nada se comparaba con la tecnología retardaría de aquel planeta en penumbra, diciendo; -- Soy Nefistalio V, Líder Supremo de Orgeon, desde hace una hora los hemos estado observando en silencio, y ya creemos que ha llegado el momento de hablar, hace cuatro horas fuimos atacados por su representante y sin una razón plausible, siempre hemos sido pacientes, razonables y pacíficos, pero no confraternizamos con la injusticia, quizás tenemos un color de piel que les es familiar, pero el color no hace al esclavo, sino lo que se ve, a través de los ojos de un esclavista, quizás no conocen mucho sobre nosotros, tampoco se los diremos, solamente deberán saber que nuestros ojos nos permiten ver lo que ustedes no pueden ver, “Somos Provenientes de Orgeon el Planeta de la Oscuridad Eterna”. Para ayudar a nuestros diplomáticos que venían en son de paz y que terminaron esclavizados por los líderes que ustedes mismos eligieron, tomamos acciones de defensa, tapando su sol con nuestra fanometa (Nave Espacial Orgeona del Tamaño del Sol). Con esta estratégia el color negro de nuestros hermanos se funde entre las sombras mientras el de ustedes, adquiriere color ante nuestros ojos que por años fueron evolucionando hasta ver en la oscuridad, (…) bueno, ya debo terminar aquí porque alguien tiene algo importante para decirles; -- cualquiera puede ser esclavo si le nublan la vista -- Replicó Flavio por última vez con una voz agonizante. Luego de aquella frase célebre, una mano babosa, empezó a repartir a los nuevos “negritos” unas maquinas de comunicación intergaláctica que tenían un pequeño botón que decía, “mantenga presionado para interactuar con otros mundos”, (así lo leía el nuevo esclavista que sí podía ver en la oscuridad)
Escrito Por
Oscar Iván Almeyda

